Elige la cámara, carga la película y mira la química ocurrir antes de pulsar grabar. El video llega al carrete del iPhone ya revelado.
Siete cámaras vintage, de 1932 a 1985. Cada una da su color: la cámara decide el tono de la imagen.
Cuatro formatos. La película da la textura y la fuerza: del Super 8 fuerte al Limpio, casi invisible.
La química corre en vivo en el visor. Lo que ves es lo que llega al carrete, en 4K, listo para publicar.
De 1932 a 1985. Cada una da su color; la cámara decide el tono de la imagen.
Color. La cámara del domingo, la que viene con la app.
Blanco y negro. La de la calle, del noticiero.
La más icónica: abre, encaja el cartucho, cierra, graba.
La de documental, con la torreta que gira.
La más antigua. Una caja, una lente, una ventanilla.
La de viaje. Cabe en el bolsillo, dispara rápido.
Blanco y negro de cine, el grano más fino de la casa.
Exposición manual, obturador, balance de blancos en Kelvin, todas las lentes y ProRes en los iPhone que lo admiten.
La película da la textura y la fuerza. Del Super 8 fuerte al Limpio, casi invisible.
Fuerte. Grano grueso, brillo en las luces, el temblor del arrastre de la película, viñeta.
Medio. La película de reportaje: grano presente, luz más firme.
Fino. La película de cine: textura discreta, brillo contenido.
Casi nada. Solo el color de la cámara, sin textura. Para quien quiere el tono y nada más.
Un laboratorio revelaba en horas, a oscuras. Aquí la misma química corre en el instante en que apuntas la cámara: la curva de la película, el grano, el brillo en las luces. Lo ves antes de grabar, y lo que llega al carrete es lo que viste.
No existe una versión limpia para retocar después. La película queda quemada en el archivo, como el Super 8 familiar que salía de la cámara listo para la pared de la sala.
El laboratorio que revela en vivo. La química ocurre en la cámara y el video sale listo. Para quien solo quiere grabar.
El laboratorio completo: cámara, editor y color. Revelas después, como quieras. Conoce una app con un universo creativo completo.